Aida e Irene de With the hands in the dough son las anfitrionas del hemc 25 y han elegido el Tomate, estupendo, porque con estas temperaturas, sólo apetecen ensaladas y platos fríos
Archivos del Mes para agosto, 2008
Pag 3 de 4
El pescado frito siempre es bien recibido en casa. En esta ocasión: unos filetes de rosada. En estos días de calor, apenas apetece entrar en la cocina, y la solución es hacer una comida rápida pero rica. Hoy ha sido un pescado frito y una buena ensalada
Como siga así, corro el peligro de terminar con escamas y aletas.
Los ingredientes:
- unos filetes de rosada
- 2 limones
- harina especial para freir pescado
- aceite de oliva virgen extra
Preparación:
Un buen rato antes de freirlos, se ponen los filetes de rosada cortados en trozos en un bol y se riegan con zumo de limón.
Se pone a calentar una sarten con abundante aceite e oliva, y cuando está bien caliente, se enharina el pescado y se frie. Es importante hacerlo con la harina adecuada, a mi me gusta la harina especial para frerir de “las panaderas sevillanas” que tienen en Mercadona. Y por supuesto, el aceite debe estar caliente, para conseguir un pescado bien frito.
La fritura es rápida, sólo debe estar en la sartén lo necesario para quedar dorado, y luego se deja unos minutos sobre papel de cocina, para que pierda el exceso de aceite, y se sirve con un poco de limón
Estas patatas están tan ricas que creo que ese nombre no les hace justicia, aunque así es como se conocen en muchos puntos de Andalucía. Se pueden tomar solas, o si se quiere un plato redondo, sólo hay que freir un huevo y estrellarlo encima
Los ingredientes:
- 2 patatas
- 1 cebolla
- 1 pimiento
- aceite de oliva virgen extra
- sal
Preparación:
Se pone un poco de aceite de oliva en el fondo de una sartén, y se añaden la cebolla y los pimientos cortados en aros y también las patatas, cortadas en láminas, como cuando se va a hacer tortilla patatas.
Se sazonan con un poco de sal y se deja a fuego bajo y se tapan para controlar mejor la cocción y evitar que se queme. Su propia agua y el vapor que suelta la verdura hace que se cocinen sin necesidad de mucho aceite.
De vez en cuando se mueven con un poco de cuidado, para evitar que queden convertidas en un puré, y cuando esté todo bien pochado, se sube el fuego, para dorarlas un poco y así terminar de hacerlas





