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Archivos del Mes para mayo, 2009

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Pan búlgaro – flor de pan

Esta flor de pan la descubrí hace unos años en MundoRecetas, no conservo el enlace,  pero la receta original se puede ver en Chez Zapbbok

Se trata de un pan dulzón muy rico: éste es uno de los panes que preparé para el brunch.

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  • 500 g de harina de fuerza Harimsa
  • 1 cucharadita de sal
  • 30 g de azúcar
  • 50 g de mantequilla
  • 200 ml de leche
  • 1 sobre de levadura de panadero
  • un poco de mantequilla blandita para dar la forma
  • 2 huevos para la masa
  • un huevo batido para pincelar el pan

Preparacion Tradicional:

Se disuelve la levadura en la leche templada, se hace un volcán con la harina y el azúcar y se incorpora la leche y los huevos batidos como para tortilla, Por último se añade la mantequilla y la sal y se amasa hasta conseguir una masa manejable.

Se deja la masa en un bol cubirto con film de cocina hasta que doble el volumen

Preparación en Thermomix 21:

Se ponen los huevos, la leche, y el azúcar y batir a velocidad 2 , temperatura 40º durante 2 minutos. Se añade la harina con la levadura se mezcla unos segundos a velocidad 6 y luego se amasamos, en velocidad espiga 4 m. Se añade la mantequilla a temperatura ambiente y la sal y se vuelve a programar otros 5 minutos en velocidad espiga.

Se deja la masa en un bol cubierto con un film de cocina hasta que doble el volumen

Se vuelve a amasar la masa, para desgasificar, y para hacer la flor, se divide en 16 bolas  del mismo tamaño

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Se extienden en forma de torta, se pincelan con mantequilla y se pone una sobre otra

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Estos cuatro círculos se enrollan de esta forma

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Se hace igual con el resto de bolas de masa, y al final nos quedan cuatro rollos, y cada uno de ellos se corta en 5 triángulos, como se ve en la foto

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Estos triángulos de masa se van poniendo en una fuente de hornear redonda y se deja en un lugar cálido hasta  que vuelve a doblar el volumen

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Por último se pincela con huevo batido y se hornea  a 180º durante unos 25 minuto o hasta que esté cocido.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

La SGAE ataca de nuevo.

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Escrito por José Luis Sampedro.

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl Marx.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas
plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre ; abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio
del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.

Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro.

Si estas de acuerdo, difúndelo. Por el placer de la
lectura.

Adios Gladys

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Adios Cibercuoca,

Siempre te recordaré