Este postre le encanta a mis hijos. Es un tipo de helado para el que no se necesita heladera, es fácil de hacer y se puede tener preparado con antelación, por todo ello ha sido uno de mis recursos en las reuniones familiares, de modo que biscuit glacé se asocia en casa a comida festiva. Un postre helado me parece una buena propuesta para estos días de veranillo de San Miguel
Ingredientes:
- 1 lata pequeña de leche condensada
- 500 ml de nata para montar
- 6 huevos *
- Para el praliné
- 200 g de azúcar
- 100 g de almendra
Para hacer el praliné, en una sartén se carameliza el azúcar, teniendo cuidado de que no se queme. Cuando esté algo dorado, se añaden las almendras, se deja que tome un poco de color y se pone enfriar extendido sobre papel de hornear. Cuando se ha enfriado se tritura, sin moler demasiado para que se noten los trocitos de almendra y caramelo.
Para hacer el biscuit, se monta la nata y se reserva; se montan las claras a punto de nieve y también se reservan. Se baten las yemas con la leche condensada y se incorporan las claras y la nata con movimientos envolventes, procurando que no se baje la mezcla.
Se añade el praliné triturado, se mezcla bien, se pone en un molde y se guarda en el congelador.
Se puede servir acompañado de una almendras caramelizadas y unos hilos de caramelo.







