En Córdoba, hablar de tabernas es hablar de un lugar de encuentro y tertulia muy enraizado en la tradición de la ciudad. Es también hablar de buen vino y de la cocina tradicional cordobesa.
En el centro de Córdoba, en la Calle San Álvaro, se encuentra La Montillana, una taberna remozada, pero que conserva el sabor de aquella taberna de los años 40, es un lugar perfecto para probar los platos de siempre: salmorejo, rabo de toro, flamenquines… y también platos renovados que tienen un aire de modernidad. Es fácil acertar cuando se ofrecen productos de calidad, fundamentalmente productos cordobeses, ¡Ay, ese jamón ibérico de los Pedroches! pero también productos de fuera: ¿qué sería de la oferta de una taberna sin un buen pescaíto frito o un buen bacalao?

Gracias a Rafael Gavilán, hemos hecho una degustación de su carta, dejándonos aconsejar por el chef Antonio Jiménez, que nos fue sorprendiendo con cada uno de sus platos
- Empezamos con una Ensaladilla de gambas, ahora ya con gambas. Cuentan que en los años 40 invitaban a quien las encontrara
- El revuelto de habas con jamón me encantó. La novedad: el foie que le sienta de maravilla
- Muy recomendables son Las alcachofas a la montillana. Este es un plato frecuente en Córdoba, y ahora, en plena temporada de alcachofas, es obligado tomarlo. El nombre de esta receta tiene su origen en la utilización de vino Montilla-Moriles
- Me sorprendió la ventresca de atún a la plancha, en su justo punto, un lujo de plato
- Terminamos con un perfecto magret de pato a la plancha
- Y el postre riquísimo: brownie sobre sopa fría de chocolate blanco
Volveré pronto con la cámara de fotos para hacer un buen reportaje de la taberna y sus platos



