El bonito del norte sólo se captura durante los meses de verano y es uno de los pescados azules más exquisitos. Por eso cuando llega el calor, es el momento de prepararlo: hoy he hecho estas albóndigas, que a mi me gustan gorditas (unos 4 ó 5 cm de diámetro), porque así quedan más jugosas.

Una vez guisado, congela muy bien, por eso no me importa preparar en cantidad para guardar y consumir fuera de temporada.
Los ingredientes:
- 1 kilo de bonito
- 200 gr de jamón
- 200 gr de pan rallado
- un poco de perejil picado
- 750 gr de tomates rojos muy maduros
- 3 huevos: dos crudos y uno cocido
- 6 pimientos de piquillo o 1 pimiento rojo
- 1 diente de ajo
- aceite de oliva
- sal
- 1 vaso de vino blanco
Preparación:
Se desmiga el bonito y se mezcla con el jamón, el diente de ajo y el huevo cocido, todo finamente picado. Se añaden los dos huevos restantes batidos y el pan rallado necesario para darle consistencia y poder hacer las albóndigas.
Se pone a calentar una sartén con aceite suficiente y se van dorando. Se pueden pasar por harina, aunque a mi me gusta mojarme las manos en vino y así darle forma a las albóndigas y freir sin más.
Se retira buena parte del aceite, y se deja un poco en el fondo de la sartén para hacer un sofrito con la cebolla bien picadita. Cuando empieza a dorar se le añaden los pimientos del piquillo y los tomates sin piel y cortados en dados pequeños, un poco de sal y el vino que quedó de hacer las albóndigas.
Cuando la salsa se ha hecho, se puede pasar por la batidora (yo no lo he hecho) y se incorporan las albondigas de bonito, se dejan cocer a fuego lento de 10 a 15 minutos y listo para servir.



